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Tania Bruguera

Su último escándalo tuvo lugar hace pocos días en Bogotá. Durante una performance en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Nacional ofreció cocaína a los asistentes. Tres o cuatro bandejas con veinte líneas cada una. Arte de conducta, anunció la artista cubana Tania Bruguera (1968). Algunos esnifaron, otros se retiraron del recinto, entre ellos David Lozano, uno de los curadores de la muestra. Las autoridades no tardaron en alzar las voces. “La única responsable soy yo”, dijo ella.

Bruguera ya está acostumbrada a encender la luz de la polémica con sus provocaciones. Hace algunas semanas, en la Bienal de Venecia, presentó su obra Autosabotaje, donde se dispone a leer un texto, en inglés, frente a un auditorio. Al llegar a un punto y aparte se dispara con un revolver en la cabeza. Es un arma de tambor que tiene una sola bala; la artista juega a la ruleta rusa y gatilla. Al finalizar el texto, la única bala fue disparada al aire para demostrar que verdaderamente su vida estaba en juego. Los espectadores, horrorizados. “Si eres un artista político no te debe importar complacer al público”, dijo en una entrevista al finalizar su acción.

La principal preocupación de sus obras se ubica sobre utilidad del arte. En un ensayo de su propia autoría explica que su propósito no es sólo provocar maneras de pensar o debates en base a ideas contradictorias, sino encontrar la utilidad del arte a partir de la participación del público. El arte -continúa- es una de las posibilidades más potentes de poner en movimiento un motor social; entender la conducta social como medio de expresión: materialidad, finalidad, documentación. El arte de la conducta sería un arte como construcción de lo colectivo, una usina que genera situaciones que transforman al ciudadano.

El mensaje que ofrece Bruguera es claro: el artista que tiene intenciones de ingresar en terreno político tiene que estar dispuesto a llevar su obra hasta las últimas consecuencias. Y si no tiene verdaderas intenciones de generar un cambio en el público, si no está a la altura de las circunstancias, mejor que elija otro rumbo. Su educación artística, en consonancia con la lógica política de su Cuba natal, parece haber sido determinante.

Tania Bruguera – Autosabotaje (2009)

2 comentarios:

21 septiembre, 2009 Descartes dijo...

No no no no y no.

21 septiembre, 2009 Lukas DG dijo...

"el arte como motor social" excelente premisa :D