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Zbigniew Oksiuta

Si hay una característica que define el arte del siglo XXI es el cruce casi obligatorio con el conocimiento científico, ya sea en ingeniería, química, electrónica, física, biología, medicina o en cualquier otro campo. Esta relación permite hacer una lectura muy profunda de los caminos contemporáneos de la creación y la expresión artística; así como en el siglo XV el Renacimiento pateó el tablero del teocentrismo y devolvió al hombre al escenario principal, el arte actual teoriza el advenimiento tecnológico, pero no como un fenómeno paralelo, sino como parte indivisible de la vida. El artista polaco (actualmente trabaja en Alemania) Zbigniew Oksiuta es uno de los máximos ejemplos sobre cómo puede pensarse este camino, tan complejo y apasionante.

Durante la última década, Oksiuta ha trabajado la posibilidad de crear un nuevo hábitat biológico que se adapte orgánicamente a condiciones como la ausencia de gravedad, necesario para afrontar contextos tanto dentro de la biosfera como en el espacio exterior. Su propuesta va a contramano de la arquitectura, que se sustenta en la idea de estabilidad, él plantea la vida en circunstancias de inestabilidad, por ejemplo convertir a un vegetal en un hábitat acorde, un espacio aislado que se transforma y sintetiza la materia y la energía de su entorno por medios biológicos. El objetivo de sus investigaciones es ir en busca de un humano universal que se desarrolle dentro de sistemas diversos y de diferentes tamaños, por ejemplo una celda, una fruta o una casa.

Parece una locura, pero no lo es tanto: Oksiuta no da un paso en falso en sus obras. Los materiales de construcción con los que trabaja son mayoritariamente algas y gelatina. La intención es que todos los elementos que intervienen en el hábitat crezcan al mismo tiempo, al igual que en los sistemas biológicos, que reaccionen ante el entorno externo, comuniquen información y transfieran energía a través de un medio líquido. Para
Jelly Habitat creó una burbuja de vacío congelada, con paredes de diferentes grosores y colores. Su superficie es translúcida e irregular por su conformación química, basada en polímeros. El objeto se expone dentro de un tanque lleno se glicerina líquida, lo cual permite que cambie de posición y de conformación en su totalidad: el líquido fluye en el exterior y en el interior. El artista explica que este proyecto es la búsqueda de una forma útil y arquitectónicamente funcional para facilitar la creación de espacios físicamente diversos desde un único material. El objeto está libre de bases fijas, entonces permite todo tipo de cambios dinámicos de posición y estructura de hábitat.

Cada una de las investigaciones de Oksiuta apunta a crear células gigantes, que cultivadas dentro de un entorno artificial se alimenten y se conviertan a sí mismas en espacios vivientes.

En Plasmalemma - underwater habitat [Plasmalemma – Hábitat Submarino] explora la posibilidad de que el humano se desarrolle bajo el agua, para eso creó un objeto a partir de polímeros biológicos y líquidos neutros que permite generar oxígeno directamente desde el agua para poder respirar, y al mismo tiempo producir energía y ofrecer capacidad de transporte. Las primeras experiencias relacionadas con este objeto fueron desarrolladas por la NASA a fines de la década de 1960, la intención era concebir una ciudad submarina completa. Muchos de los datos que actualmente arrojan las experiencias de Oksiuta se utilizan en medicina para el tratamiento de las vías respiratorias.



En su obra House as bioreactor [La casa como bioreactor] desliza la posibilidad de estirar una célula a un tamaño macroestructural para convertirla en un espacio habitable. Oksiuta explica que una célula no funciona mecánicamente sino como una fábrica de productos químicos, justamente en estas correlaciones de retroalimentación dinámica con el entorno produce y gestiona todos los procesos que son necesarios para que viva. Se han realizado experiencias para estirar una célula viva, pero hasta el momento no es posible. “De todos modos puedo imaginar un hábitat humano como un grupo de líquidos o gel, rodeado por una membrana con diferentes compartimientos, la cual funcionaría como un reactor biológico”, apunta. Su idea es que la energía del sol active la información incluida en los compartimientos establecidos en las gotas de protoplasma y comenzar la autorganización de distintos procesos biológicos, de allí extraer alimentos, herramientas y energía. El núcleo de esta célula sería el propio ser humano. “Concretar un proyecto de estas características sería abrir las puertas de un nuevo futuro biológico”, agrega el artista.

El proyecto
Breeding spaces [Espacio de cría] es probablemente el que más difusión ha tenido en los últimos años. La intención es desarrollar un hábitat donde las fronteras no sean las de un elemento neutro y extraño al medioambiente, como puede ser una cápsula de petri. El material tiene que desempeñar un papel activo, que permita estimular los procesos que suceden en el interior y funcionar, por ejemplo, como alimento.



Su obra Space garden [Espacio jardín] es un biorreactor 3D, un dispositivo que gira para simular microgravedad y permitir el estudio de la sensibilidad de las plantas a los efectos de la gravedad (geotropismo). Se trata de un espacio, una burbuja de polímero transparente, que copia un hábitat ultraterrestre. Es una demostración de que, aisladas de la biósfera, las plantas crecen y los organismos, gracias a una fuente de energía como puede ser el sol, crean un jardín. Dependiendo de la velocidad de rotación, la herramienta puede funcionar ya sea como una centrífuga o un biorreactor: se convierte en un modelo de Jardín del Espacio. “Esta es la cuna de una vida nueva y podría en el futuro permitirnos cultivar alimentos, herramientas y refugios. Incluso podría ayudarnos en la solución del cosmos. En el estado embrionario la vida se emancipa de directrices y prescripciones. Esto es lo que el hábitat biológico utiliza, proporciona un biotopo que no está determinado por las leyes de la gravitación, sino más bien por las condiciones en el espacio ultraterrestre. Por lo tanto, las formas biológicas de la vida también se desarrollan de forma diferente aquí, se reproducen a lo largo de un proceso evolutivo”, argumenta Oksiuta.

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