elefante pixelado

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Douglas Gordon

El cine y las instalaciones audiovisuales son el soporte medular para el arte de Douglas Gordon (1966), uno de los principales exponentes del videoarte de las últimas dos décadas. Antes de cumplir los 30 años se convirtió en un artista reconocido mundialmente por sus intervenciones en piezas cinematográficas clásicas y sus propias producciones, que se caracterizan por manipular la percepción visual.

La obra 24 horas de Psicosis (1993) es clave para introducirse en su universo conceptual. Gordon ubica una pantalla de cine, diagonalmente, en medio de una sala casi oscura. Allí proyecta el clásico film de Alfred Hitchcock, sin sonido y ralentizado a tal punto que la proyección completa dura 24 horas. Se ve cuadro por cuadro y más, la película se convierte en una secuencia, llevada a tal límite, que produce sensaciones corporales. Los espectadores contemplan de pie y pueden moverse alrededor de las imágenes.

En A través de un espejo (1999), el artista trabaja sobre dos pantallas enfrentadas. Emite reiterativamente un fragmento de poco más de un minuto de la película Taxi driver, de Martin Scorsese; la escena más famosa: el protagonista pregunta ¿Me hablas a mí? y luego comienza el tiroteo. El espectador no interactúa, la obra genera la sensación de estar encerrado en medio de las balas.

Su trabajo podría ubicarse dentro de la categoría Cine de exposición, un medio que creó una nueva relación con el espectador. La obra de Gordon, puntualmente, dio origen al término Screen art que se aplica tanto a los creadores que utilizan imágenes en movimiento como a quienes proyectan su material en museos y galerías artísticas en lugar de utilizar salas convencionales de cine.

Para la instalación De dios a nada (1996), Gordon utiliza tres bombitas de luz, a la altura equivalente de la cabeza, el corazón y los genitales del ser humano, colgadas en el centro de la sala. Son la única iluminación. En las paredes escribe una sucesión de textos que enumeran miedos, comienzan con el miedo a Dios y terminan con el miedo a nada, en el ínterin hay miedos de todo tipo, por ejemplo a despertarse o a reír. El espacio se convierte en un reducto tenue, donde los espectadores comparten, descartan, inventan y reflexionan sobre el lugar que ocupan los miedos en la conformación de la sociedad moderna.

Su creación Play dead, real time (2003) está construida alrededor de un elefante. La obra hace referencia a un hecho real, el del elefante Topsy que había matado a tres personas. En castigo, fue electrocutado en Coney Island. El procedimiento fue filmado por la Edision Manufacturing Company y el resultado fue una película macabra de un minuto de duración que mostraba el pesado elefante cayendo al suelo. Fue un espectáculo itinerante durante años.

A modo de contestación, Gordon filmó un elefante adentro de una galería de Nueva York; siguió de cerca todos sus movimientos y le dedicó primerísimos primeros planos a su ojo. La proyección muestra las dos imágenes en paralelo. La idea es actualizar metafóricamente la historia a Topsy y generar la incógnita sobre la percepción hipotética del elefante y su propia muerte.

En B-Movie presenta una mosca, acostada boca arriba; fue encerrada, filmada y reproducida en un pequeñísimo televisor ubicado en un rincón de la pared. Una obra de dimensiones ínfimas y de gran impacto estético.

Casi todas sus videocreaciones se estructuran en base a la estrategia de apropiación. Douglas Gordon toma elementos cinematográficos familiares para movilizar al espectador a reflexionar sobre aquello que no puede verse.

Hand and foot – Douglas Gordon

1 comentarios:

21 mayo, 2009 Lukas DG dijo...

excelente artista. cuando lo comentastes en la radio me parecio muy interesante su obra, sobretodo la de psicosis, es terrible conceptualmente...

saludos!!!