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arte contemporáneo - biografías inéditas - ensayos

Yayoi Kusama

A los ocho años pensó en suicidarse, los maltratos de su madre y las alucinaciones aniquilaron su infancia. El arte, dice Yayoi Kusama (1928), fue su muro de contención. Primero, las técnicas clásicas: óleo, pastel y acuarela. A mediados de la década de 1950, con la irrupción de los nuevos movimientos, experimentó con happenings, performances e instalaciones. Abandonó Japón, su país natal, y se mudó a Nueva York donde rápidamente construyó fama.

Los puntos, como un ataque virósico, conforman la señal característica de su obra, aparecen obsesivamente sobre cualquier superficie, ha intervenido paredes, esculturas e incluso cuerpos humanos y de animales. Estas pequeñas circunferencias muchas veces se entrelazan entre sí o se reflejan en espejos (también con forma de circunferencia) en la búsqueda de conexión con el infinito. Todo comenzó una tarde observando en su casa un mantel estampado con flores rojas. “El mismo patrón cubría toda la habitación, mi cuerpo y el universo. Sentí que me anulaba, me mezclaba con el infinito del tiempo y el absoluto del espacio, quedaba reducida a la nada. Cuando me di cuenta que no se trataba solamente de mi imaginación quedé aterrada. Supe que debía correr para que el aluvión de flores rojas no me matara. Subí las escaleras, los peldaños comenzaron a desplomarse, me caí y me torcí el tobillo”, cuenta la artista.

La década de 1960 fue su momento de explosión artística, envuelta en las banderas contra la guerra organizó festivales callejeros de body-painting (las fotografías de hombres y mujeres desnudos con lunares rojos y blancos corriendo por las avenidas de NY se ubicaron en la tapa de los principales diarios) y desfiles de moda, produjo películas y proyectos editoriales. El film más famoso fue Self Obliteration (1967) [Parte I - Parte II - Parte III], de claro corte experimental, muy identificado con la estética y el concepto neodadá de la época. Una de sus obras más conocidas es Anti war naked happening and flag burning bridge (1968); el título lo dice todo: un grupo de personas desnudas, pintadas con puntos rojos quemando una bandera norteamericana.

Ella se define como una artista psicosomática, Obsessional art es el término que utiliza. Su trabajo tiene vértices de encuentro con el pop, el minimalismo, el expresionismo abstracto y la filosofía feminista. Desde lo conceptual, abundan las marcas autobiográficas, psicológicas y sexuales, específicamente relacionadas con la identidad y la represión. Hay también en sus piezas un hilo conector entre elementos de la realidad y la ficción. Sus creaciones –ensayan los especialistas- puede entenderse como una terapia frente al desorden mental.

Con el tiempo, Yayoi Kusama fue ampliando su campo de acción hacia la pintura experimental, las instalaciones con luz y las esculturas blandas. También desarrolló su propia marca de ropa. En 1973 regresó a Tokio y se internó en un hospital psiquiátrico, donde actualmente vive. Su taller se encuentra a pocos metros, y su trabajo es constante y mundialmente reconocido, no sólo en su producción como artista plástica, además ha conseguido premios por sus novelas y poemas.

En 1994 grabó junto a Peter Gabriel (quien se ha declarado fan de la obra de Kusama) el videoclip Lovetown, canción incluida en el disco recopilatorio Hit (2003). Durante todo el corto musical se ven las intervenciones con puntos y las ideas de influencia dadá. También trabajó junto con el destacado diseñador japonés Issey Miyake en una colección de indumentaria que enlaza diseño textil y tecnología.

En 2009, la empresa Au KDDI lanzó al mercado tres modelos de teléfonos celulares diseñados por ella. Recientemente inauguró la muestra I want to live forever, donde reúne un trabajo cromático, espacial y de texturas sorprendente. Una de las exposiciones más impactantes que durante el 2010 recorrerán Europa.

Yayoi Kusama - entrevista y resumen de obra

2 comentarios:

09 marzo, 2010 Rosario dijo...

Este blog es increíble.

11 septiembre, 2017 Manuel Acev dijo...

Es genial que los artitas se enfoquen en este tipo de arte con puntos, por la gran variedad de colores que pueden llegar a utilizar,aunque ella como si no pinta, a mi me gusta mucho el estilo de Puntillismo Abstracto que tiene Gabino Amaya Cacho.