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Ernesto Klar

Él mismo se define como un artista de los nuevos medios; su búsqueda está enfocada en la manipulación de la luz para convertirla en un espacio de encuentro donde se reinterpretan las relaciones sensoriales que el espectador desarrolla cotidianamente con el mundo que lo rodea. El venezolano Ernesto Klar es astuto, conoce perfectamente el poder interpretativo de la luz, tanto dentro del universo del arte como en cualquier otro contexto, a tal punto que su trabajo plantea una aproximación intuitiva y profunda con los límites -o las transformaciones- de la percepción humana.

Klar se ha dedicado en los últimos años a investigar la luz con afán fenomenológico, une los hechos, las imágenes, la situación, con el impacto psicológico, o mejor dicho, con los significados. Considera que la realidad pasa inadvertida, nadie se detiene a analizarla en su verdadera dimensión, sus obras, entonces, pueden entenderse como contextos amplificados de los momentos imperceptibles de la luz.

En la instalación Luzes relacionais (2010) desarrolla un trabajo audiovisual interactivo que deja en evidencia el carácter expresivo-orgánico del espacio. Los espectadores pueden modificar con sus propios movimientos el trayecto de una serie de haces de luz que atraviesan una sala oscura. La obra -explica el artista- funciona como un organismo vivo, el núcleo es un software específicamente diseñado para la instalación que dialoga con el entorno y proyecta una relación lúdica, donde la luz además de ser visible también expone elementos sonoros y, lo más interesante, tangibles. Los espectadores pueden tocar la luz, desarticularla: la intención es dejar de interpretarla como un límite. Es una obra en tres dimensiones, armónica con el espacio. Luzes... está inspirada en la obra de la destacada arista brasileña Lygia Clark, es un homenaje a sus investigaciones conceptuales y estéticas.



Para Microspazi (2008) Klar se detuvo en el plano microscópico, donde sólo se puede llegar a través de la intervención tecnológica, para resaltar las modificaciones constantes e invisibles que sufre la materia, de cualquier índole. La instalación está integrada por un microscopio digital con cámara, un sistema de iluminación direccional, un proyector, una pantalla y altavoces. La imágenes que se proyectan en la pantalla provienen de las topologías aumentadas del entorno construido, por ejemplo un punto fijo en el suelo, o en la pared, o en una mesa. El microscopio captura la imagen y permite un seguimiento de sus transformaciones. Una vez más, utiliza la luz como medio para exponer aquello que queda perdido en el contexto, esos mismos datos son el eje de la obra.



El artista sostiene que desde mediados de la década de 1990 se ha utilizado a la tecnología digital como una exploración estética. Su aporte es sintonizar esos recursos con lo que sucede en la naturaleza y en cualquier contexto artificial, aumentar conceptos antagónicos como luz-oscuridad, sonido-silencio, masa-luz, positivo-negativo. “En el centro de todo está el umbral donde la percepción pura se convierte en el objetivo único que tiene sentido en la inmensidad de los mundos internos y externos. En mi trabajo como artista de los nuevos medios estoy fascinado por la forma en que este umbral se pueden manipular de forma sutil, sensual y radical, e ir más allá de las convenciones físicas”, agrega.

También dentro de la línea de la exploración microscópica, desarrolló la instalación Parallele convergenze (2006), donde utiliza el movimiento de las partículas de polvo para generar visuales y sonido. Los espectadores soplan un poco de talco sobre una luz, mediante un software ese movimiento, volátil y caótico, se convierte, en tiempo real, en imágenes y sonido. Paralelle... es una obra de fuerte significado poético, el polvo es un elemento constante y universal. Klar lo ubica como un vehículo para visualizar lo imperceptible. El concepto es sensibilizar a los espectadores acerca de las energías intangibles y la vorágine perpetua de los fenómenos naturales.



La escultura Botuto (2007), integrada por una concha de mar (Strombus gigas), una cámara de vídeo, micrófonos, proyector y software, se propone revelar y alterar resonancias imperceptibles de la arquitectura interior del caracol. El funcionamiento es muy simple, se amplifica la imagen y el sonido que sucede dentro de la pieza. El espectador ve y escucha en tiempo real. Cada tanto un pequeño vibrador sacude el objeto para que recupere su propio significado



Actualmente Klar está trabajando en la instalación Concéntrico, de la cual casi nada se ha dado a conocer, sólo que mantiene la misma línea de investigación y que probablemente esté finalizada para el próximo año.

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