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La última foto de Salvador Allende

Hay dos versiones cruzadas, las dos con argumentos fuertes. Pero una es, necesariamente, falsa. Por un lado, la fotografía del argentino Horacio Villalobos: Allende saluda desde un balcón del primer piso del Palacio de La Moneda a un grupo de estudiantes que se acercó a expresar su apoyo. Por el otro, la fotografía de Luis Orlando Lagos Vásquez: Allende está saliendo del Palacio de La Moneda, tiene puesto un casco de guerra y lleva la Kalashnikov que le había regalado Fidel Castro en su mano derecha. Alguna de estas dos fotos es la última del presidente chileno con vida.

Fue la mañana del martes 11 de septiembre de 1973. Los aviones bombarderos sobrevolaban Santiago. El general Augusto Pinochet comandaba el Golpe de Estado, diseñado por la CIA, contra el gobierno democrático del socialista Salvador Allende. Exactamente a las 07:55, el presidente electo, refugiado en El Palacio de La Moneda, pronunció su primeras palabras para Radio Corporación:

“... en estas circunstancias llamo a todos los trabajadores, que ocupen sus puestos de trabajo, que concurran a sus fábricas, que mantengan la calma y serenidad. Hasta este momento en Santiago no se ha producido ningún movimiento extraordinario de tropas [...] En todo caso yo estoy aquí, en el Palacio de Gobierno, y me quedaré aquí defendiendo al Gobierno que represento por voluntad del pueblo...”

Media hora después, Allende se asomó por la ventana del primer piso. Un grupo de jóvenes, abajo, coreaba su nombre. “Golpéeles duro, compañero presidente”, le gritó uno. Allende levantó su brazo derecho y sonrió. Los estudiantes eran once o doce, habían burlado el control de los soldados que ya comenzaban a retirarse. Allende, justamente, se había asomado para constatar que las fuerzas armadas lo estaban abandonando. Villalobos estaba ahí, a cuatro metros del balcón, había llegado a las 08:15, un llamado del corresponsal de la revista Time lo alertó de que en la Plaza de la Constitución la cosa se estaba poniendo espesa. Tenía dos cámaras colgadas del cuello, una con un tele, la otra con un gran angular. Tomó el gran angular y disparó dos veces.

 Aléjese de inmediato– le gritó un soldado.

Villalobos dio media vuelta y avanzó silenciosamente por la calle Agustinas, tenía la cámara apretada entre las manos, pensaba en la imagen que había capturado, sentía el miedo adentro de la boca, esperaba que el soldado le pidiera la película, que lo hiciese  arrodillar, que le golpeara la nuca con la culata del fusil. Cruzó la primera esquina. Una patrulla de militares le gritaba para que se detuviera. Del otro lado le gritaban para que no se detuviera. Villalobos siguió caminando con la cámara apretada entre las manos. Sin mirar atrás tomó la calle Huérfanos y se dirigió hasta el Panamericano donde se comunicó con la agencia UPI para enviar el material. Dos horas después, el cuerpo de Allende era retirado del palacio envuelto en una sábana blanca.

La segunda imagen es más famosa que la de Villalobos; aunque también más discutida. Orlando Lagos era el fotógrafo oficial de La Moneda. Según se puede ver en su fotografía, Allende está saliendo del Palacio, lo acompañan seis gaps (Grupo de amigos personales). En el centro está el médico Danilo Bartulin, y a su izquierda el capitán de Carabineros, José Muñoz. Todos exhiben un gesto de inquietud por el inminente bombardeo. Al parecer, Lagos se adelantó al pequeño grupo, tomó la fotografía apurado, escondió en su ropa interior las tres películas que había utilizado ese día y salió del edificio junto con las hijas de Allende, Beatriz e Isabel. La imagen de Lagos se publicó tres semanas después en el New York Times. Se acordó pagar unos 12 mil dólares –una montaña de dinero para esa época– por los derechos y mantener en secreto el nombre del autor. La foto dio la vuelta al mundo, incluso ganó el premio World Press a la mejor fotografía periodística del año. Fue incluida en libros, discos, diarios, revistas, fue tomada con insignia para los movimientos de resistencia a favor de Allende y se convirtió en un tesoro de la prensa internacional. Todo eso sin que nadie supiera quién había sido el autor.

Lagos nunca cobró el dinero del contrato. Una vez consumado el golpe de Pinochet tuvo que esconderse de las fuerzas armadas. Se mantuvo alejado de la vida pública hasta 1975, año en que pudo viajar a Venezuela. Un amigo le compró el pasaje, él apenas tenía para comer.

El anonimato permitió que otros fotógrafos se adjudicaran las imágenes, a lo largo de los años, por ejemplo, apareció el nombre de Freddy Alborta, quien ya era famoso por fotografiar el cuerpo del Che Guevara luego de ser asesinado en una escuelita de La Higuera, en Bolivia, en octubre de 1967. También se habló de un hombre llamado David, “de unos 40 años, canoso y que usaba un fino bigote”. Pero nunca se pudo comprobar nada.

En 1986, todavía en plena dictadura, Lagos fue homenajeado por el Colegio de Periodistas de Chile. En el acto, realizado en la Sala América de la Biblioteca Nacional, dijo textualmente: “Lo más emocionante en mi vida profesional fue el día 11 de septiembre de 1973, cuando estando en La Moneda, el Presidente Salvador Allende me pidió que abandonara el Palacio de Gobierno, el que fue bombardeado cinco minutos más tarde”. Fue lo único que comentó en relación a sus históricas fotos. En 2005 entró en un cuadro severo de Alzheimer y en 2007 falleció. Su familia, entonces, hizo público el secreto histórico.

Sin embrago hay datos significativos que señalan que la foto de Lagos no fue la última. Primero y principal: el 11 de septiembre de 1973 Allende no salió en ningún momento del Palacio de Gobierno. Segundo: uno de los guardias que aparece en la foto no estaba esa mañana junto al presidente. Incluso la viuda de Salvador Allende, Hortensia Bussi, señaló que esa no era la última foto de su marido con vida, que sí era la de Villalobos. Muchos opinan que la foto pertenece al 29 de junio de 1973, durante el golpe conocido como El tancazo o El tanquetazo.

Aún así, hay evidencia que la foto fue tomada, verdaderamente, cinco minutos antes de que comenzaran a caer las bombas sobre La Moneda: Allende está vestido igual a como fue encontrado sin vida, y están los relatos de la familia de Lagos, que comentó todos los detalles de la foto y cómo fue tomada. Y todo parece acoplarse con exactitud a lo sucedido. El periódico Le Monde diplomatique publicó en febrero de 2007 una investigación donde asegura sin dudar que la foto de Lagos es auténtica. Extrañamente, en ese artículo ni lo nombra a Villalobos.

Casi treinta años después, la última palabra todavía está en discusión.

3 comentarios:

04 octubre, 2013 Camila dijo...

Es interesante conocer un poco de historia y saber ciertas cosas. Aunque como puede verse aquí, esta claro que hay distintas versiones de un mismo tema. Me gusta disfrutar de ir a las ciudades y poder vivir un poco de la historia del lugar, y como ya tengo mis Pasajes al Salvador espero poder disfrutar de dicho lugar

23 octubre, 2013 Anónimo dijo...

La segunda es la ultima foto. Quien dice que la foto fué sacada el dia del tanquetazo no conoce bien los acontecimientos de aquel dia. Allende nunca llegò con casco y metralleta el dia del tanquetazo. Hay las fotos de cuando llegò y hablò a los militares y cuando hizo el discurso, llevaba terno y corbata. Y quisiera saber como explican que los trajes de esta foto (que hace parte de una secuencia ) sean los mismos de cuando estaba muerto.
Diane

07 octubre, 2015 BENITO dijo...

YO SOY BENITO JARAMILLO, QUIEN APARECE CON LOS CUADERNOS EN LA MANO, EL DEL PRIMER PLANO ES RUBEN TOLEDO, ESE DÍA 11 NOS MANDARON TEMPRANO A CASA PORQUE HABÍA UN INTENTO DE GOLPE, COMO 10 O MÁS NOS FUIMOS A LA MONEDA,LO CUAL ESTABA RODEADA DE PACOS Y TANQUETAS, NOS QUEDAMOS EN LA ESQUINA (MONEDA CON TEATINOS) CUANDO LLEGAN UNAS MICROS Y LOS PACOS SE VAN JUNTO A LAS TANQUETAS HACIA EL PONIENTE ( ABANDONARON AL GOBIERNO)NOSOTROS PENSAMOS QUE SE HABÍA ACABADO Y NOS FUIMOS GRITANDO CONSIGNAS HACIA CALLE MORANDE CUANDO NOS TOPAMOS CON LOS PERIODISTAS QUE VENÍAN EN SENTIDO CONTRARIO Y APARECE EL COMPAÑERO PRESIDENTE EN EL 2 PISO EN EL BALCÓN NOS MIRA Y SALUDA, TODO ES RÁPIDO Y SE DENTRA. CABE HACER NOTAR" QUE SOLO CRUZAMOS CUANDO CARABINEROS SE FÚE"..Y EN LAS OTRAS FOTOS QUE HE VISTO EL COMPAÑERO APARECE CON CARABINEROS DETRÁS
O AL LADO.USTEDES SAQUEN CONCLUSIONES